Desayuno sobre Valparaíso

El cambio de hora altero mis positivos y negativos a nivel cerebral. Me sentía extraña en una ciudad que desconocía, rodeada de gente que no me simpatizaba y alejada de una unidad nacional,que a estas alturas me provoca risa y, para que andamos con cosas algo de pena.

Yo cargo con una militancia rebelde, mi arma son las palabras que evacuan mi boca y algunos gestos incomprendidos por la hetero norma fascista. Salí de Santiasko porque no aguantaba más. Me dolían los huesos, cómo si fuera una viejita de 100 años, que se mantiene en pie porque se acostumbro a que ese era su estado natural.

No puede ser esta situación, me dije a mí misma, soy una mujer super joven. Y cuando digo ´super joven` me refiero a la sensación constante de querer hacerlo todo. Con la certeza de que se llegará a conocer al infinito y más allá. Autogestionando al placer. Liberando al deseo del yugo de refugiarse en la calma sistémica.

Ahora me queda tiempo para unas caminatas porteñas acompañada del aire mojado, la brisa marina y caras de relajo peatonales.

Salud !


No hay comentarios: