Lxs Perrxs Románticxs

Esta acumulación de sentidos
es arrojada conciente [o] inconciente
a esta 'página' virtual
como necesidad de hacer material la gestualidad.
En relación a la generosa y libre amistad

Que Doña la Rucia
Entrega de manera materialmente real
-todxs lxs dias-
Desde aprox. 7 años

-......................................-

No parece complicado
No parece ser forzoso
Sin embargo el asunto -la vida- se estresa

El asunto -la vida- da un vuelco
a un materialismo forzado
Un modo de hacer y construir que necesita
-con urgencia-
Cobijarse en otros y otras
mediante esta 'página' virtual
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Hace una semana viaje a Conce
Conocí un poco la ciudad
con veredas amplias y espacio publico aún habitable
Compartí con amigxs
Nos Reímos de nuestras cabezas aceladaras
a ratos viejas y amargas
luego de niñxs traviesxs e inquietxs
Agradezco mucho que este segundo semestre (Agosto a Diciembre)
Se haya inaugurado con este viaje al Sur
Fue una paseada discursiva, recreativa y autoreflexiva
uf!
La tengo en mi bolsillo dibujada, para no olvidarla
[hace una semana yacía en medio de esa casa
abrigadita
arraigada en la libertad y la autoconciencia]
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Llegue a Santiago
y sufrí el Malestar de la Cultura
me invadieron sus calles
me devoraron sus lapidarias oficinas
y aniquilantes usuarixs visitantes
muertes cosificadas
oficialismos que se meten los dedos en la boca
y expulsan
entre frescos discursos
las mentiras de sus bocas
En sus bocas llenas de palabrerias baratas
Abstracciones inteligentes
pero muy poco materialmente reales
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Roberto Bolaño
un día me dijo:
-Callate tú
a ratos mujer, a ratos niña
escucha
Los Perros Románticos
En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en le vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.
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