
Planteo un Análisis Crítico de una serie de Discursos Oficialistas que organizan un ‘modo’ de ser mujer en nuestra sociedad.
Los ‘modelos’ femeninos en los cuales detendré mi análisis son aquellos que diagraman una naturaleza femenina, donde lo que prima es la ‘imagen ideal de la mujer’, administrada como objeto de mera contemplación de otros y otras.
Es necesaria para la construcción de este ensayo una serie de observaciones de los medios de comunicación de masa que son los que determinan lo que si cabe en el modelo y lo que queda afuera.
Planteo a primera instancia, que esta escencialización del cuerpo femenino, potencian la idea de un vientre femenino, que no tiene mas función que la de almacenar en la fábrica reproductora, nuevos sujetos objetos de la victimización de este sistema, que no tiene intención alguna de crear conciencia respecto a que una mujer no nace, sino que se hace. Si el sistema programa los conciencias para que estos cuerpos sean observados, intercambiados, deseados y manoseados, como meras superficies vacías de contenido, las cabezas huecas seguirán administrando los discursos respecto al ser femenino: pasivo, frío, contenedor, paciente; lleno de ‘amor’ para terminar siendo de otros y otras y de esta manera nunca distribuir un discurso que de las herramientas necesarias para que cada mujer administre una autonomía de sí misma.
Ideal Absoluto: A cualquier Precio
Las conceptualizaciones de género y cuerpo, particularmente la idea de género como ordenador social y de cuerpo como construcción cultural, de esta manera la idea general de género incidirá en la percepción del cuerpo.
Desde Susana Rostagnol[1], podemos decir que el término género fue acuñado por académicas feministas anglosajonas en la década de los setenta para diferenciar los aspectos construidos de los biológicos, a los que se continuaba denominando sexo, esta nominación implicaba una crítica a los postulados de una esencia femenina.
Concordamos con Rostagnol[2] en su proposición de organizar el análisis de la conceptualización de género siguiendo a De Barbieri (De Barbieri, 1996) de acuerdo a dos posturas que pueden ser complementarias: como atributo personal; como ordenador social.
El género como atributo personal, es una construcción cultural basada en el sexo biológico de la persona. De Barbieri destaca el carácter no esencial de lo masculino y de lo femenino, también define como sexo biológico aquel determinado por la concordancia entre cromosomas, hormonas, gónadas, órganos reproductivos internos y órganos reproductivos externos (genitales). El género como construcción cultural enfatiza el carácter simbólico. Rostagnol precisa que en el proceso de simbolización de las diferencias sexuales se construye un conjunto de prácticas, ideas y discursos culturalmente diferenciados que definen lo masculino y lo femenino. Es necesario agregar que el género como construcción cultural alude a una elaboración colectiva que los individuos internalizan a través del proceso de socialización y de prácticas del sentido común.
Los ‘modelos’ femeninos en los cuales detendré mi análisis son aquellos que diagraman una naturaleza femenina, donde lo que prima es la ‘imagen ideal de la mujer’, administrada como objeto de mera contemplación de otros y otras.
Es necesaria para la construcción de este ensayo una serie de observaciones de los medios de comunicación de masa que son los que determinan lo que si cabe en el modelo y lo que queda afuera.
Planteo a primera instancia, que esta escencialización del cuerpo femenino, potencian la idea de un vientre femenino, que no tiene mas función que la de almacenar en la fábrica reproductora, nuevos sujetos objetos de la victimización de este sistema, que no tiene intención alguna de crear conciencia respecto a que una mujer no nace, sino que se hace. Si el sistema programa los conciencias para que estos cuerpos sean observados, intercambiados, deseados y manoseados, como meras superficies vacías de contenido, las cabezas huecas seguirán administrando los discursos respecto al ser femenino: pasivo, frío, contenedor, paciente; lleno de ‘amor’ para terminar siendo de otros y otras y de esta manera nunca distribuir un discurso que de las herramientas necesarias para que cada mujer administre una autonomía de sí misma.
Ideal Absoluto: A cualquier Precio
Las conceptualizaciones de género y cuerpo, particularmente la idea de género como ordenador social y de cuerpo como construcción cultural, de esta manera la idea general de género incidirá en la percepción del cuerpo.
Desde Susana Rostagnol[1], podemos decir que el término género fue acuñado por académicas feministas anglosajonas en la década de los setenta para diferenciar los aspectos construidos de los biológicos, a los que se continuaba denominando sexo, esta nominación implicaba una crítica a los postulados de una esencia femenina.
Concordamos con Rostagnol[2] en su proposición de organizar el análisis de la conceptualización de género siguiendo a De Barbieri (De Barbieri, 1996) de acuerdo a dos posturas que pueden ser complementarias: como atributo personal; como ordenador social.
El género como atributo personal, es una construcción cultural basada en el sexo biológico de la persona. De Barbieri destaca el carácter no esencial de lo masculino y de lo femenino, también define como sexo biológico aquel determinado por la concordancia entre cromosomas, hormonas, gónadas, órganos reproductivos internos y órganos reproductivos externos (genitales). El género como construcción cultural enfatiza el carácter simbólico. Rostagnol precisa que en el proceso de simbolización de las diferencias sexuales se construye un conjunto de prácticas, ideas y discursos culturalmente diferenciados que definen lo masculino y lo femenino. Es necesario agregar que el género como construcción cultural alude a una elaboración colectiva que los individuos internalizan a través del proceso de socialización y de prácticas del sentido común.
Podemos observar un modelo absoluto respecto al cuerpo femenino estereotipado. ¿Qué características definen y determinan a esta construcción?
Cuerpo esbelto, frágil, delicado, delgado, espigado… Carne adosada cuidadosamente a los huesos, que a su vez están cristalizados en estado de pausa. La carne ahí en condición de falta. La carne ahí sobra. Cuerpos Femeninos que se repelen a toda organicidad, mutaciones de pollos de invernadero con escuetas muñecas de vidriera, saturadas de luz que pavonea su delicadeza, finura, gracia y distinción.
El género como ordenador de la sociedad, Teresita de Barbieri (1996) denomina holística esta conceptualización donde “el centro del análisis no será necesaria y exclusivamente los varones y las mujeres concretos –como propone el individualismo metodológico-, sino que sitúa como análisis a las reglas y las normas, los valores, las representaciones, los comportamientos colectivos, a veces a través de la observación de seres humanos de carne y hueso, pero muchas veces muy alejados de ellos y ellas”.
Rostagnol instala una posibilidad de entrada concreta al análisis social de TU PUEDES SER BARBIE MARIPOSA. Como parte del entramado simbólico que nos permitirá localizar o develar determinados aspectos ocultos en la construcción de los géneros.
¿Se ejercen los derechos respecto a la construcción simbólica del género?
¿Qué pasa con los grupos sociales que están al margen del ideal canónico de belleza?
Muchas de las prácticas cotidianas de la publicidad pasan desapercibidas, ya que esta al no ser tomada como un Discurso Hegemónico, no logra posicionarse críticamente en los sujetos y sujetas que – en los que me incluyo-, visualizamos en la Publicidad una de los mayores y mas grandes poderes de reproducción de un saber esencialista respecto a la condición femenina.
En TU PUEDES SER BARBIE MARIPOSA se instala un discurso inconciente respecto a las construcciones simbólicas del género, ya que sitúa a las mujeres (mas adelante observaremos que esta categorización de Mujer=Mariposa, es una categoría que escala en los rasgos de edad), sólo desde una mirada muy superficial podría decirse que está dirigida a una niña.
Una Barbie Mariposa segrega a las sexualidades infantiles, a ser parte de una categorización respecto a lo que socialmente es ‘convertirse en niña’ o ‘convertirse en niño’. Para esta última idea me valdré de un ejemplo cinematográfico. [3]
Ma vie en rose (Mi vida en Rosa) 1997
[Ludovic (personaje central) es un niño de siete años que está convencido de ser una niña. El desconcierto de sus padres se unirá al rechazo por parte del vecindario y del colegio donde asiste a clase. El convencimiento de Ludovic provocará que se vaya aceptando su diferencia. Este filme instala una profunda crítica a los simbolismos sexuales impuestos por la publicidad, al instalar como patrones absolutos el convertir a las mujeres en madres obedientes, abnegadas y pacientes y, padres trabajadores proveedores. Ludovic, ‘juega’ a ser un niño-niña, asumiendo una resistencia infantil respecto a las categorías sociales de ser varoncito, jugar a la guerra, para así convertirse en el ‘tigre’ de la casa. Ludovic fantasea con una barbie, que no esta configurada para su cuerpo. ]
Mi intención al intentar desmembrar el discurso perverso que hay detrás de TU PUEDES SER BARBIE MARIPOSA, desde uno de los principales cuestionamientos de la Bioética feminista que cuestiona la generalización, en este trabajo específico la generalización de ser Bella, Perfecta y Absolutamente Femenina.
Este modelo femenino puede ser interpelado ya que es una construcción social y cultural. David Le Breton, en ANTROPOLOGÍA DEL CUERPO Y MODERNIDAD, se pregunta ¿Qué sucede con las representaciones del cuerpo en las sociedades occidentales? A continuación argumenta que hemos visto que el racionalismo naciente de los siglos XVI y XVII renueva totalmente los criterios de conocimiento. Para la cultura occidental lo verdadero ya no está basado en la herencia ancestral de la cultura. El saber, en parte consensuado, que está basado en las tradiciones y que es potencialmente compartido por el conjunto de la comunidad, es sustituido poco a poco por un saber de especialistas, que a su vez son los únicos aptos para apreciar los criterios de lo verdadero a partir de un conjunto de reglas que pretenden una validez independiente de las culturas y de la historia.
¿Qué se plantea como ‘verdadero’ en la REPRESENTACION de la Barbie Mariposa?
Se privilegia el Canon Ideal de belleza hegemónica, se levanta nuevamente el Prototipo femenino, que detrás almacena la Ideología de situar a lo ‘femenino’ como un insecto, como una parásita de la cultura de la imagen.
La Barbie Mariposa seduce a vivir en medio de las luces destellantes de las pasarelas; territorio por antonomasia de intercambio de los cuerpos. Este cuerpo mariposa, con capas de brillo, encajes en flor, pelo perfectamente ‘plástico’, brazos delgados que no son capaces de sostener ni de sostenerse. La Barbie Mariposa, insiste en una mujer no apta para actividades ‘masculinas’; con tamaño traje, impuesto desde la espera de la larva, la Barbie Mariposa no puede sino contemplar su ‘bella’ imagen frente al espejo.
Tú puedes ser Objeto de Desee de todos y todas, Tú puedes ser Objeto de Desee de tu propia imagen. La mariposa entonces despierta del estado larvario, para ser la ‘más inocente’ y por tanto la ‘más bella de todas’. No es acaso que en esa obsesiva perfección de Inocencia mutada con Belleza Ideal, la Barbie Mariposa, no hace más que convertirse en ‘la mujer inconsciente’, y de esa manera el sistema patriarcal reivindica el mito de ‘todas las mujeres son tontas’, desde esta critica , sí, son tontas , por que viven en un mundo de humanos, con exigencias para humanos, pero las muy ‘bellas’ al transformarse en ‘Maripositas’ dejaron de ser concientes de que representan el máximo éxito del capital.
Estas ‘Maripositas’ no piensan en sexo, no se piensan desde la carne, se piensan desde el espejo, desde los paradores, desde las vitrinas… Miran al sexo como lo prohibido, lo secreto, la mancha del traje.
Para las Barbies Mariposas es la ‘flor’ la que será entregada por amor a un ‘Sujeto’ que vista y calce los atuendos del ‘Principe Verdadero’.
Demás esta decir que las construcciones en torno a la primera vez, al amor para toda la vida, la vida sexual pasiva, el deseo contenido en el propio cuerpo; privan de toda posibilidad libertaria de pensarse como Barbies Mariposas Sexualmente Activas, Ardientes y en actitud deseante de otros cuerpos. Estas Barbies están marchitas, el modelo al cual rinden honores les niega la posibilidad de ser libres. Para ellas la palabra libertad, es parte del repertorio arcaico de luchas residuales que se sitúan por debajo de sus esplendorosos y brillantes vestidos.
Michel Foucault, en LA VOLUNTAD DE SABER Historia de la Sexualidad I, plantea a comienzos del siglo XVII las practicas sexuales no buscaban el secreto, agrega que las palabras se decían sin excesiva reticencia, y las cosas sin demasiado disfraz. Foucault da cuenta de gestos directos, de discursos sin vergüenza, de transgresiones visibles, anatomías exhibidas y fácilmente entremezcladas, de niños desvergonzados vagabundeando sin molestia ni escándalo entre las risas de los adultos: los cuerpos se pavoneaban.
Las mujeres que construyen su vida desde el modelo de la barbie mariposa ¿Permite que los cuerpos de sus hijos se pavoneen? ¿Se exhiben acaso esas mariposas sin vergüenza?
Pavonear.
(De pavón).
1. intr. Dicho de una persona: Hacer vana ostentación de su gallardía o de otras prendas. U. m. c. prnl.
2. intr. coloq. Traer a alguien entretenido o hacerle desear algo.
Con el arribo de la burguesía victoriana “ese día luminoso habría seguido un rápido crepúsculo”, dice Foucault. Y agrega que con el advenimiento de la burguesía la sexualidad es cuidadosamente encerrada. La familia nuclear la confisca, la absorbe por entero en una seriedad empaquetada bajo la figura de la función reproductora.
Sexo = Silencio
Se dicta como ley la pareja legítima y procreadora. Existiendo un único lugar de sexualidad reconocida, utilitaria y fecunda: la alcoba de los padres.
La alcoba que la Madre Mariposa dispone ‘bellamente’ para convertirse en objeto de penetración del Sujeto Macho. En el exitoso ejercicio placentero de la represión.
Silencio como Norma. La Barbie Mariposa no gime, no grita, no emite secreciones.
Recurrimos a un ejemplo de Foucault: es sabido que los niños y niñas carecen de sexo, por lo tanto, razón para prohibírselo, razón para impedirles que hablen de sexo, razón para cerrar los ojos y taparse los oídos en todos los casos en que lo manifiestan, razón para imponer un celoso silencio general. Este silencio como afirmación de inexistencia de una posibilidad de habla concreta de enunciación sexual.
¿Qué representa entonces la Barbie Mariposa?
Simboliza el silencio del cuerpo, el vaciamiento de las secreciones… En el Cuerpo de la Mujer Mariposa no hay posibilidad para el Sexo. Sólo hay lugar para la imagen que pretende dialogar con el reflejo de si misma.
Dice Foucault que se ha construido un artefacto para producir discursos sobre el sexo, siempre más discursos, susceptibles de funcionar y de surtir efecto en la economía misma. Mecanismos de poder para cuyo funcionamiento el discurso sobre el sexo ha llegado a ser esencial. Insiste en que habría que intentar determinar las diferentes maneras de callar, cómo se distribuyen los que pueden y los que no pueden hablar, qué tipo de discurso esta autorizado o cuál forma de discreción es requerida para los unos y los otros. Para así reconocer que no hay UN silencio sino que estamos administrando a silencios varios, que a su vez son parte integrante de estrategias que subtienden y atraviesan los discursos.
Barbie Mariposa por lo tanto, Discurso Autorizado. Como un silencio, que es administrado desde una multiplicidad tapizada de pequeños gestos. Que no por ser pequeños, son indefensos, sino que al contrario, se insertan en nuestras intimidades, traspasan a nuestras intimidades y bloquean las perspectivas en formación de niños y niñas.
Para Foucault la noción de poder implica que hay que comprender, primero, la multiplicidad de las relaciones de fuerza inmanentes y propias del dominio en que se ejercen, y que son constitutivas de su organización; el juego que por medio de luchas y enfrentamientos incesantes las transforma, las renueva, las invierte; los apoyos que dichas relaciones de fuerza encuentran las unas en las otras, de modo que formen cadena o sistema, o, al contrario, los corrimientos, las contradicciones que aíslan a unas de otras; las estrategias, por último, que las tornan efectivas, y cuyo dibujo general o cristalización institucional toma forma en los aparatos estatales, en la formulación de la ley, en las hegemonías sociales.
El Poder no es una Institución. No es una estructura: es el nombre que se presta a una situación estratégica compleja en una sociedad dada. PODER por tanto es ‘Nuestra Barbie Mariposa’, modelo estratégico de no molestar al poder, de acomodarse al sistema y ‘creer que todo marcha a las mil maravillas’, cómplices y avales de las inconciencias de las cabezas, de los cuerpos y de las fantasías.
Bibliografía_
SUSANA ROSTAGNOL. Cuerpo y Género. El Género en la Construcción del Cuerpo Sexuado.
Género y Sexualidad en el Uruguay. Facultad de Humanidades y Ciencias de la educación / Ed. Trilce. Montevideo, 2004.
DAVID LE BRETON. Antropología del cuerpo y modernidad.
Ediciones Nueva Visión. BBAA, 1995.
MICHEL FOUCAULT. La Voluntad de Saber. Historia de la Sexualidad. I.
Siglo XXI Editores, Madrid, 1991
[1] SUSANA ROSTAGNOL. Cuerpo y Género. El Género en la Construcción del Cuerpo Sexuado.
Género y Sexualidad en el Uruguay. Facultad de Humanidades y Ciencias de la educación / Ed. Trilce. Montevideo, 2004.
[2] Ibid.
[3] http://www.youtube.com/watch?v=HiTBOyOZ_J4
http://www.youtube.com/watch?v=8J_bYqQE9Qc&feature=related
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