para Marco

Buen día queridísimo Marco,

¿en qué has estado? ¿has meditado respecto a nuestro porvenir? ¿te vas de viaje?
¿te quedas conmigo a  reconocernos en la urbe?

Aquí te van mis reflexiones respecto de nuestra vuelta a la urbe. Quedaré expectante a que ud corresponderá  este diálogo. ud me conoce, me cargan las cartas sin respuesta. Me estristece la ingratitud de la gente que quiero.

Lo cotidiando lejos de la urbe de cemento, abrió una innumerable cantidad de posibilidades, antes cerradas para mí. La excesiva cantitad de estímulos que el capitalismo hiper tecnologizado invierte en las big citys más una cuota de excesiva  de sobreideologízación, sumado a una cantidad no menor de recuerdos innesarios e ingratos, generaba en mí una especia de paralisis. Era difícil para mí moverme con absoluta libertad.
Estaba sentada tiesa, sin soltura. Las caderas amargas y la cabeza cansada. Incapacitada de fluir era muy dificil creer.


Tú querido Marco della Biela, más de una vez me has hecho  sentir que la lentitud de los procesos debe ser respetada. Yo muchas veces hice caso omiso a esta verdad irrefutable. Y como dice la gran bicicleta: hay que  vivir con la humildad necesaria para creer que mañana es siempre mejor, aunque hoy sea un poco difícil.

Hoy, ya no tengo ganas de defender mis caprichos de autogobernabilidad radical (son las enfermedades que las ideologías como el feminismo cultivan es sus feligreses). Yo, no quiero ser canuta (ver texto de Violencia en la Intimidad de Lucía Egaña, muy iluminador  respecto de esto de asumir con fe ciega los discursos ideológicos).

Una vez escribí en una publicación: Salí del feminismo para poder sentir.


Volver a santiago es como volver a viajar.
Espero  tu contestación,
Pedal Pedal Pedal

Negri

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